¿QUÉ HAY SIN UN NOMBRE?

Shakespeare, a través de Julieta, se preguntaba “¿qué hay en un nombre?” para tratar de encontrar la esencia de las maldiciones. Los siglos pasaron y hoy seguimos aferrados a los nombres como una forma cómoda de sostener conversaciones, de escribir artículos para la prensa, de identificarnos con algo o con alguien. Cuando me cuestionan que en la escena colombiana no han surgido “nuevos nombres” pienso más bien, que los jóvenes artistas consolidan sus esfuerzos con trabajos de otra índole y sus nombres no brillan en nuestras contadas marquesinas, primero porque no les interesa y segundo porque el modelo del artista/autor parece un recurso que cada vez pertenece más al pasado. A pesar de que la escena colombiana de los años setenta se gestó en torno a las utopías colectivas, aún nos referimos a nuestros grandes maestros de las tablas por sus nombres propios (Santiago García, Enrique Buenaventura, Cristóbal Peláez, Fanny Mikey, qué se yo, Patricia Ariza, los hermanos Abderhalden…) y, claro, cuando pasamos al nuevo milenio comienza el desconcierto, porque los viejos ya no van a ver lo que hacen los jóvenes y los jóvenes ya no se preocupan por bautizar a sus semejantes.

Sigue leyendo

TANGOS PARA ACARICIAR A UTE LEMPER

El año termina en Bogotá con un espectáculo excepcional: el concierto de Ute Lemper en el Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo. Aunque no todos sintieron lo mismo, a juzgar por los comentarios que le oí a algunos asistentes en el intermedio. Debe ser que a ciertos  espectadores del Santo Domingo no les gustan los grandes riesgos y nuestro país, indefectiblemente, cada día es más conservador. A juzgar por los acontecimientos políticos de los últimos días, así parece. Pero me sorprende ver cómo a la gente no le gusta que le cambien las reglas del juego. Recordé, muy para mis afueras, el viejo chiste reaccionario en el que se afirmaba que los toreros deberían ser españoles, el papa romano y los cantantes de tango argentinos. Al parecer, en buena parte del público bogotano se sigue pensando lo mismo, a pesar de que haya toreros suramericanos (o que las corridas de toros las estén acabando), haya papas polacos o alemanes y los tangos se canten hasta en esperanto. Pero no. Por lo visto, aquí nos gustan las tradiciones. En las transmisiones desde el MET neoyorkino que proyecta Cine Colombia en sus salas, ciertos espectadores protestan con óperas tipo “Nixon en China” pero se conmueven con nostálgicas versiones de  “Elixir de Amor” o “La Bohème”. Yo no tengo nada contra las tradiciones, al contrario. En la medida en que me salen más canas, las respeto con mayor gusto. Pero me sigue pareciendo fundamental que en el arte se corran riesgos. Grandes riesgos. Como los que corre una artista descomunal como lo ha sido, como lo es, como lo seguirá siendo, mi amada Ute Lemper.

Sigue leyendo

MADONNA: LA VIRGEN SIN LOS SICARIOS.

El problema con la promiscuidad, tarde o temprano, se paga con los dolores de la conciencia. Quien haya seguido los pasos de mis líneas escritas se dará cuenta de que no me pongo a pensar demasiado en el día de mañana y puedo pasar de Juan Gabriel a Grotowski sin que me tiemble la mano. El problema viene después. Porque los fanáticos de Juan Gabriel me retirarían el saludo si los invito, no sé, a ver el montaje de “Apocalypsis cum figuris” o a los trabajos asfixiantes del Teatro Varasanta. Y ni qué decir de mis colegas teatreros si les canto al oído “Por qué me haces llorar”. Me excomulgan. Sigue leyendo

2012 ÚLTIMOS SUSPIROS

2012 ÚLTIMOS SUSPIROS

Querido lector: te explico. Me he retirado, contra mi voluntad, de este espacio, tratando de ponerle punto final a una deuda que tenía con mi pasado (terrible, cuando se convierte en eterno e inacabado presente). Durante los últimos meses, combinando con la escritura de una tesis doctoral más grave que la vida misma terminé, con armonías de sangre, la postproducción de mi largometraje “Sonido bestial”, el cual realicé, a mano alzada, con madame Sylvia Vargas. Para todos aquellos que siempre me repiten la misma pregunta (“¿cuándo la veremos en salas?”) les contesto: no puedo seguir mostrándola, pues estamos aplicando a distintos festivales internacionales y, para ello, la película debe permanecer virginal. Me permití el pre-estreno triunfal en Cali por muchas razones y, entre otras, porque no se inhabilitaba para concursar en otros eventos. Pero por ahora no va más, hasta nueva orden. Sigue leyendo

RESPIRANDO EL AIRE DE DYLAN

Por bestiales razones que no vienen al caso, terminé viviendo una temporada de mi vida en el infierno galante de Barcelona. Acababa de comenzar el nuevo milenio y estaba tratando de adaptarme a los nuevos tiempos cuando, una noche, toda llena de murmullos y de música de alas, comencé a leer un libro que se llamaba “El mal de Montano”, de un escritor que oía y oía por ahí, pero al que no me atrevía a meterle el diente. “El mal de Montano” me atrapó, pero no lo leí en una sola sentada, como hacen los reseñistas apasionados, sino que comencé a degustarlo a sorbos muy lentos, para que no se fuera a acabar nunca. El libro, por supuesto, llegó a su fin o, mejor, yo llegué al final del libro y cuando lo hice, ya estaba poseído por sus letras para siempre. Enrique Vila-Matas, su autor, se había convertido en uno más de los imprescindibles. Así que regresé a Colombia feliz, porque mi viaje vertical a Barcelona había tenido una nueva razón de ser.

Sigue leyendo